Esta es la historia de una radióloga italiana de 25 años que un día perdió el olfato. Nada raro en alguien que había tenido un catarro, allá por marzo. Resfriado cuyos síntomas apenas le duraron un día.
Pero los datos que llegaban desde Alemania le hicieron sospechar: estaban detectando bastantes pacientes leves con COVID-19 que habían perdido el olfato y gusto (anosmia y disgusia).
Decidió hacerse una radiografía. Después de todo, iba a poderla interpretar casi al instante. Y no encontró ningún signo extraño ni indicio de neumonía bilateral, característica de infecciones por el nuevo coronavirus. Tampoco se vio nada raro en una fribroscopía que hizo de una muestra nasal.
Pero, puesto que lo tenía a mano, se hizo una resonancia magnética del cerebro en 2D y 3D. Y ahí saltó la sorpresa. Algo estaba pasando en el bulbo olfativo. Una alteración clara en la corteza delataba que podía estar sucediendo una infección.
Inmediatamente se realizó una PCR, que resultó positiva. Sin ya más síntoma que la pérdida de olfato, nuestra protagonista tenía carga vírica en su garganta y, posiblemente, fuera contagiosa.
«Hasta donde sabemos, este es el primer informe de la participación del cerebro humano in vivo en un paciente con COVID-19 que muestra una alteración compatible con la invasión viral del cerebro en una región cortical que se asocia con olfato», explican los doctores Letterio S. Politi, Ettore Salsano y Marco Grimaldi, autores de un artículo en JAMA Neurology en que repasan el caso de la radióloga.
Esto abre una vía a la hipótesis de que la pérdida de olfato, característica de COVID-19, no se debe necesariamente a la obstrucción de las vías nasales por la mucosa o por la destrucción de células en las cavidades nasales altas (que también puede ser un factor). Más bien, haya una afectación de virus directa en el cerebro.
Los caminos del coronavirus al cerebro
«El SARS-CoV-2 podría invadir el cerebro a través de la vía olfatoria y causar una disfunción de origen neurosensorial», señalan, aunque reconocen que «se requieren estudios de patología y líquido cefalorraquídeo para confirmar esta hipótesis».
¿Podría ser que el caso de la paciente se hubiera confundido con otra patología paralela a COVID-19? Los diagnósticos alternativos (estado epiléptico, síndrome de encefalopatía posterior reversible, encefalitis de un tipo de receptor…) son poco probables dado el contexto clínico, aseguran los autores del trabajo.
Eso sí, no quiere decir que siempre que se desarrolla la COVID-19 se produzca esta alteración. Miraron en los cerebros de otros pacientes y no encontraron nada. Puede ser que porque se hiciera la resonancia demasiado tarde, tanto como 12 días después de la aparición de los síntomas.
Las primeras encuestas en Reino Unido ya delataron que en 6 de cada 10 casos de COVID-19 leve, los pacientes reconocían haber perdido el olfato o el gusto.
El cerebro de la radióloga había vuelto a la normalidad 28 días después de la primera resonancia. Igual que el sentido del olfato. «La desaparición de las anormalidades corticales de la resonancia magnética en el estudio de seguimiento sugiere que los cambios de imagen no siempre están presentes en COVID-19 o podrían estar limitados a la fase muy temprana de la infección», creen los doctores.
Eso sí, recalcan la importancia de considerar la pérdida de olfato como un rasgo característico de esta enfermedad, pese a que no es inhabitual perderlo también en un simple catarro. Aunque los causantes físicos de la anosmia sean totalmente distintos.
Un virus, más allá de los pulmones
Cada vez se va reuniendo más evidencia de que el coronavirus SARS-CoV-2 puede anidar en órganos no respiratorios. Aunque su manifestación típica prolofera en garganta y pulmones, se ha encontrado en muestras de riñones, corazón, cerebro y vasos sanguíneos.
La COVID-19 es una enfermedad que aunque pueda presentarse como grave en forma de neumonía bilateral, a veces termina por provocar una sobrerreacción del sistema inmunitario. Las defensas menos especializadas atacan a las células sanas, provocando la llamada tormenta de citoquinas, que termina por ser peor que la acción del virus en sí.
No obstante, también se han documentado alteraciones en órganos con relativa frecuencia en donde sí se estaba reproduciendo el virus, que destruye a las células justamente para poderse multiplicar, valiéndose de sus compuestos químicos.
En el caso de las manifestaciones neurológicas, un grupo de investigadores de la Universidad de Yale (EE.UU) ha recopilado en JAMA las evidencias de las que se va disponiendo:
«La neuroinvasión viral se puede lograr por varias vías, incluida la transferencia transsináptica (las conexiones) de las neuronas infectadas, la entrada a través del nervio olfativo, la infección del endotelio (cobertura interna) vascular o la migración de leucocitos a través de la barrera hematoencefálica (sangre del cerebro)», señalan.
Las quejas neurológicas más comunes en COVID-19 son anosmia, ageusia y dolor de cabeza, pero también se han informado otras enfermedades, como accidente cerebrovascular, deterioro de la conciencia, convulsiones y encefalopatía.
Hola mi nombre es Alejandra, yo no se si me contagie el covid porque no mi isieron la prueba si Tube algunos síntomas como dolor de panza fuerte dolor de cintura como si fuera como calambres y rodillas .Pero eso sólo fueron tres días y en esos tres días el aire lo olía a químico y estando afuera también parecía aire sucio. Y luego de esos tres días raros perdi completamente el olfato no puedo oler nada igual fui a dos médicos uno me dijo que era covid y el otro me dijo que podría ser que no .lo que nunca presenté fue fiebre
Hola, me pasa lo mismo que a ti, me daba aroma a químicos afuera y a los 3 días perdí el olfato y el gusto, desde entonces me duele mucho la cabeza y los ojos, además de náuseas, dolor de espalda, estomacal y me siento muy rara, como aturdida, yo no tengo gripe ni tos.
Hace tres días perdi el olfato y el gusto, no presento tos, ni fiebre, si me duele mucho la espalada, los ojos y tengo congestión nasal pero sin flema, un medico me dijo que no las probabilidades de covid eran bajas, sin embargo me tomare la prueba por prevension hacia mi familia…..
Tengo antecedentes de que mi sistema inmune se ataca así mismo, de lo cual padezco una enfermedad de los ojos Parsplanitis. Sin embargo a lo largo de mis 28 años de vida he padecido infecciones en la garganta, desde anginas hasta aftas bucales con mucha frecuencia lo que hace que a veces suela sen asintomástica a éstos sintomas. Hace 1 semana comencé con aftas bucales, posterior con garganta irritada y luego hace 2 días, de manera repentina después de desayunar perdí el olfato y el gusto. No he presentado ningún problema respiratorio, ni dolor de cabeza, ni tos, ni escurrimiento, ni fiebre. Los únicos sintomas han sido aftas bucales, garganta irritada, cansancio y dolor muscular especialmente en espalda y cuello, pérdida del olfato y gusto, y un día antes de perder éstos sentidos sufrí una fuerte diarrea y calambres. En los próximos días iré hacerme la prueba para estar segura, aunque por el momento estoy aislada.
Hola en Marzo 2020 perdí el olfato y el gusto, ningún síntoma mas, fui positivo en el covid .El gusto lo he recuperado pero el olfato…, que mejor descripción que con ejemplos: realizó una barbacoa no huelo el humo; salgo de la ducha no huelo a limpio; al ponerme desodorante tengo que respirar fuerte para oler un poco, mis heces no huelen.
Las pocas veces que huelo, son olores desconocidos parecen quimicos. Esperando que llegue el olor normal.