NewtralCoronavirus y anosmia ¿Y si no recupero el olfato?
Coronavirus y anosmia ¿Y si no recupero el olfato?
La pérdida de gusto y olfato o anosmia afecta a más de la mitad de casos de COVID-19, sobre todo, leves. Se puede prolongar durante semanas y es un rasgo característico de esta enfermedad, pero también de otras. ¿Qué ocurre en nuestra nariz y cerebro? ¿Cuánto dura?
Mientras España echaba el cierre, la semana del 14 de marzo, Hugo y su pareja decidían darse un pequeño homenaje casero. Una pizza «de las que más nos gustan», junto a unas cocacolas. Al primer trago exclamó: «¡Esto es agua con gas!». No ha vuelto a saborear una desde entonces.
Hugo lleva cinco meses con el olfato perdido. La pizza no le supo ni olió a nada. Como apenas hoy, cuando puede distinguir un puñado de olores que han ido levemente reapareciendo, al igual que el gusto, sentido íntimamente relacionado con lo que se huele.
Su pareja, enfermera matrona en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, fue diagnosticada deCOVID-19. Ella y él –nunca confirmado de coronavirus– apenas tuvieron unos días de fiebre y cansancio. Pero el olor desapareció de su catálogo de sentidos.
El 80% de los pacientes recupera el olfato de forma espontánea. En otros es necesario un entrenamiento olfativo para rehabilitar.
Algo más de 4 de cada 10 pacientes diagnosticados de COVID-19 pierden el olfato, conforme al estudio EneCOVID del ISCIII. Otros estudios internacionales lo elevan aún más allá, asociado a la pérdida de gusto.
La mayoría de estos pacientes, alrededor del 80%, recupera el olfato y el gusto de forma espontánea con el paso del tiempo (a las cuatro semanas, la mitad). «Aún no se conocen pacientes con pérdida de olfato de forma irreversible; desde que se inició la pandemia hasta el momento, estamos en fases de recuperación y de entrenamiento olfativo», explica desde Barcelona la doctora Adriana Izquierdo-Domínguez, adjunta del Servicio de Alergología en el Hospital de Terrassa y coordinadora de la Ud. Alergología de la Clínica Diagonal de Barcelona y Alergo-Rino del CM Teknon.
Esta investigadora, que acaba de publicar un estudio sobre las anosmias relacionadas con COVID-19, señala que actualmente «en los seguimientos y controles hay pacientes que persisten con alteración del olfato, habiendo superado ya más de cuatro semanas desde el inicio de los síntomas. Vienen a la consulta para ampliar estudio e iniciar tratamiento especifico».
Aún no se conocen pacientes con pérdida de olfato irreversible
Doctora Adriana Izquierdo-Domínguez
En España, este estudio multicéntrico liderado por el equipo de Izquierdo-Domínguez, observó que durante el periodo de mayor afectación del SARS-CoV-2, el 53,7% de su muestra tenía alteración del olfato. Un 52,2% del gusto.
No suele durar más de dos semanas. «La pérdida del olfato y del gusto más grave se asoció a población mas joven, con menor necesidad de ingreso hospitalario y menos clínica de neumonía», explica la doctora.
Entrenar el olfato perdido
Hugo, joven y con síntomas leves de COVID-19, se pone a prueba todas las semanas. «Las comidas picantes, ahí vuelvo a notar algo». También sabores fuertes, un «hummus con tanto ajo que parece un hummus de ajo, ahí sí noto algo».
Entrenamientos domésticos conforme a lo que le ha indicado su médico. «Todos los días, olisquear un limón, café, menta, colonia… ahora ya puedo distinguir mi colonia de la de mi chica», dice.
Lo que llamamos entrenamiento olfatorio es la rehabilitación equivalente a recuperar la musculatura en el gimnasio. «Se trata de entrenar y rehabilitar el sentido para ejercitar la memoria olfativa y poco a poco ir recuperando ambos sentidos», explica la doctora.
El entrenamiento olfatorio se realiza también en otras causas de anosmia como párkinson y alzhéimer; y después traumatismos craneoencefálicos. «Consiste en exponerse a sustancias odorantes que vienen preparadas en un kit, durante 10 o 20 segundos de tiempo, dos veces al día, acompañado del estimulo visual», precisa Izquierdo-Domínguez.
Una persona especialista en olfato y con experiencia en pacientes COVID-19 es quien pauta y dirige los tiempos para valorar la progresión de los síntomas y el tiempo necesario de entrenamiento olfatorio.
El olfato (también) está en nuestra cabeza
Aunque todo empieza en la nariz, parece que la COVID-19 actúa en el cerebro y camino al cerebro, a la hora de dejar de oler. Allá donde senos nasales y sesos se juntan empieza a actuar el coronavirus.
Un olor es capaz de activar múltiples tipos de receptores en diversos grados. El epitelio olfatorio es un pequeño trocito especializado de la mucosa nasal que contiene entre 10 y 20 millones de neuronas. Es la parte que conecta, por así decirlo, nuestra nariz con el cerebro.
El profesor de otorrinolaringología en la UGR José Antonio López Escámez explica que el techo de las fosas nasales está tapizado por «un tejido formado por 3 tipos de células: basales, neuronas sensitivas olfatorias (que sobreviven entre 30 y 60 días) y células de soporte».
Lo que ocurre con SARS-CoV-2 es que tiene una «especial facilidad para meterse en las entrañas de estas células», precisa en The Conversation.
La clave parece estar en las células de soporte y células madre basales (que están en el ‘banquillo’, dispuestas a salir al terreno de juego a reparar un tejido de un tipo y otro).
En un trabajo publicado en Science Advances el 24 de julio, un equipo internacional de investigación confirmó que las neuronas sensoriales olfativas no expresan el gen que codifica la proteína ACE2. O sea, la cerradura que abre la llave que tiene el SARS-CoV-2 en el extremo de sus ‘pinchos’.
Esto contradice la idea de que son las neuronas que conectan con el bulbo olfativo las que se destruyen por acción directa del coronavirus. La afección, que aparece en las resonancias magnéticas, se debe células ‘próximas’.
«Nuestros hallazgos indican que el nuevo coronavirus cambia el sentido del olfato en los pacientes no al infectar directamente las neuronas, sino al afectar la función de las células de soporte», explica el autor principal del estudio Sandeep Robert Datta , profesor asociado de neurobiología en el Instituto Blavatnik de la Escuela de Medicina de Harvard.
La cerradura de la que se vale el virus, por tanto, no está en las neuronas. «Creo que son buenas noticias, porque una vez que la infección desaparece, las neuronas olfativas no parecen necesitar ser reemplazadas o reconstruidas desde cero», señala el autor. «Pero necesitamos más datos y una mejor comprensión de los mecanismos subyacentes para confirmar esta conclusión».
Resonancia magnética de quien perdió el olfato | Letterio et al.
Entonces, ¿cuándo se ve la anosmia en una resonancia magnética? Por la experiencia de la doctora Izquierdo-Domínguez, «no hemos encontrado alteraciones estructurales del bulbo olfatorio. Es posible, como bien dice el mismo estudio, que estas anomalías sólo puedan verse en etapas iniciales de la enfermedad».
Una alteración estructural del bulbo olfatorio sería otra posible combinación más a añadir a todo los que se pone –por así decirlo– patas arriba en la disfunción del olfato por el SARS-CoV-2. O sea, no se pierde el olfato por una sola causa o factor.
He perdido olfato: ¿seguro que es coronavirus?
Cuando en marzo, un grupo de médicos de Alemania alertó que muchos de sus pacientes COVID-19 leves dejaban de oler no se puede decir que hubiera una sorpresa mayúscula. En una enfermedad respiratoria, que en el 80% de los casos está más cerca de la gripe y catarro que de la neumonía grave parecía normal no oler.
Pero se dieron cuenta de que sus pacientes no tenían la nariz taponada. Ni siquiera una irritación grave de ese tapiz celular del epitelio olfativo. Ahí es cuando empezó a considerarse un síntoma definitorio, más allá de la fiebre, los dolores o la falta de aire.
La anosmia relacionada con COVID-19 puede venir por inflamación de la mucosa olfativa (no las neuronas), alteración de la parte del cerebro del olor (bulbo) o, sencillamente, obstrucción nasal, como en el catarro.
Ahora llegará el otoño con sus gripes y catarros. Con sus moqueos, achises y anosmias. No todo será COVID-19. Aunque también hay COVID-19 con mocos, y eso puede bastar para notar que se huele o saborea menos. Y esto complica los diagnósticos.
Un rasgo interesante de la anosmia de COVID-19 es que dura relativamente poco. Al menos, respecto a la de otras infecciones víricas. Esta era la tesis que levantó la sospecha de Datta y su colega David Brann, de Harvard. Hay pérdidas de olfato que duran años, tras la infección.
La aparición de disfunción olfatoria en otras infecciones virales de las vías respiratorias altas (resfriado común, rinosinusitis aguda) «es bastante frecuente (> 60%), la recuperación del olfato es del 80% al año del inicio de los síntomas», explica Adriana Izquierdo-Domínguez.
«Lo que está claro es que, en la situación epidemiológica actual, la anosmia y la disgeusia de reciente comienzo deben ser considerados como síntomas de alerta temprana, incluso en ausencia de otros síntomas respiratorios, para identificar nuevos casos de infección por SARS-CoV-2″, advierte, por su parte, López Escámez.
La importancia de oler
El olfato no es un sentido más. Además de advertirnos de peligros, como el fuego o un alimento en mal estado, conecta con nuestros recuerdos y placeres de una manera especial.
La información, procesada e integrada en el bulbo olfatorio, se proyecta a estructuras del sistema límbico (emociones) y el hipotálamo (memoria a largo plazo) y finalmente a la corteza primaria.
Por ejemplo, nos hace disfrutar de la comida al punto que la doctora Izquierdo destaca la aparición de pérdidas de peso no indicadas porque «el paciente no quiere comer por comer».
Hugo ha puesto en cuarentena una de sus grandes aficiones: probar buenos restaurantes. «Total, si no me va a saber casi nada…». Eso sí, entre su entrenamiento para la recuperación del gusto y olfato ha incorporado catas de croquetas. «Trato de adivinar cuál es la de jamón». Por ahora, le cuesta, pero no renuncia a acariciar estos placeres.
He perdido el olfato y el gusto, apenas llevo 4 días… Lo peor que he experimentado es comer y no sentir placer. Me encanta la comida y me encanta oler todo, mi olfato es muy sensible a los olores y en esta ocasión huelo 0
:(
Que me aconsejan?
llevo 3 semanas ahora fue que medio recupere el olfato pero aún tengo dificultad para respirar que debo hacer
Tengo el mismo problema, he leído todos sus comentarios. Y es triste saber que hay un montón de personas con problemas de gusto y olfato, pero que nadie nos da una solución. Este es mi tercer mes, no huelo nada o hay días que siento el perfume pero luego se desvanece. También hay días que de la nada llegan olores extraños. La comida ya no es igual. Pero esperemos que haya una solución. Lo que menos se pierde es la esperanza.
Es frustrante q nadie sepa la cura de ésto ya q es preocupante…yo soy alreves estoy recuperando el olfato pero el gusto me ha costado mas…y estoy me ha llevado a deprimirme…
Llevo 4 meses sin sentir el aroma de las cosas… no siento absolutamente nada, sólo siento, por ejemplo, si es algo fuerte como el alcohol ya que me irrita las cosas nasales pero de oler, nada. El gusto lo recuperé al mes. Debería dar por perdido mi olfato?
llevo 3 semanas ahora fue que medio recupere el olfato pero aún tengo dificultad para respirar que debo hacer
He perdido el olfato y el gusto, apenas llevo 4 días… Lo peor que he experimentado es comer y no sentir placer. Me encanta la comida y me encanta oler todo, mi olfato es muy sensible a los olores y en esta ocasión huelo 0
:(
Que me aconsejan?
llevo 3 semanas ahora fue que medio recupere el olfato pero aún tengo dificultad para respirar que debo hacer
Tengo el mismo problema, he leído todos sus comentarios. Y es triste saber que hay un montón de personas con problemas de gusto y olfato, pero que nadie nos da una solución. Este es mi tercer mes, no huelo nada o hay días que siento el perfume pero luego se desvanece. También hay días que de la nada llegan olores extraños. La comida ya no es igual. Pero esperemos que haya una solución. Lo que menos se pierde es la esperanza.
Es frustrante q nadie sepa la cura de ésto ya q es preocupante…yo soy alreves estoy recuperando el olfato pero el gusto me ha costado mas…y estoy me ha llevado a deprimirme…
Llevo 4 meses sin sentir el aroma de las cosas… no siento absolutamente nada, sólo siento, por ejemplo, si es algo fuerte como el alcohol ya que me irrita las cosas nasales pero de oler, nada. El gusto lo recuperé al mes. Debería dar por perdido mi olfato?