Las teorías de la conspiración han existido siempre: que el hombre no llegó a la Luna, que Elvis o Michael Jackson siguen vivos, que la Tierra es plana… Pero estos días las teorías giran en torno a la COVID-19, el 5G, Bill Gates y la dominación del mundo, alguno de ellos ya desmentidos.
«Las teorías de la conspiración surgen por muchas razones. Una de ellas es que florecen en tiempos de crisis en la sociedad, cuando nos sentimos amenazados, desconcertados o ansiosos«, explica a Newtral.es Daniel Jolley, profesor titular de Psicología en la Universidad de Northumbria en Reino Unido e investigador de teorías de la conspiración.
«Y sí, en estos momentos estamos en la tormenta perfecta para las narrativas conspiranoicas», continúa Jolley, puesto que los alicientes para que nazcan van desde «cambios políticos» hasta «ataques terroristas o brotes de virus».
El porcentaje de personas que cree en alguna de estas teorías de la conspiración roza el tercio de la población «de manera general y en cualquier país, ya sea Inglaterra, Estados Unidos o Canadá», asegura Carol Galais, Doctora en Ciencias Políticas por la Universitat Pompeu Fabra y con experiencia investigadora en los ámbitos de la participación política y la opinión pública.
Un ejemplo concreto es un estudio de YouGov con la universidad de Cambridge, en 2019, que asegura en España el 35% de la población cree que «un grupo de personas controla y dirige de forma secreta el mundo» independientemente de quiénes estén al mando en los gobiernos u organizaciones.
Este otro estudio arroja datos parecidos. Es de un grupo de investigación en Andalucía, del que forma parte Estrella Gualda, catedrática de Sociología en la Universidad de Huelva. «Una de las cosas que hemos medido en este estudio andaluz ha sido el nivel de creencia en teorías en teorías de la conspiración de forma genérica», relata.
«Hemos detectado que al menos la mitad de los andaluces tiene un alto nivel de creencia en teorías como que algunos sucesos que parecen no estar conectados son resultado de actividades secretas», explica Gualda.
Ese concepto, ‘de forma secreta’, es muy recurrente al hablar de teorías de la conspiración. De hecho, una de sus definiciones es que, la mayoría, se basan en que «existen poderes secretos o manipulaciones conscientes (“entre bambalinas”) para esconder o alterar los hechos al público».
El perfil de la persona que cree en ellas
«No existe necesariamente un perfil que se crea las teorías de la conspiración», asevera Jolley. «Hay diferentes factores que hacen a las personas más susceptibles a ellas, como aquellos que tienen la necesidad de sentirse únicos o de tener una imagen positiva de sí mismos», al poseer una información ‘secreta’ que nadie más tiene.
En esa misma línea se expresa Galais: «Las teorías de la conspiración suelen tener más éxito entre las personas que tienen una percepción de vulnerabilidad».
«Creen que están en una posición más desfavorecida y, por lo tanto, aceptan ciertos discursos para intentar comprender y procesas lo que les ocurre», prosigue.
Jolley también incide en lo mismo. «Las personas de grupos minoritarios tienen más probabilidades de que les llame la atención las teorías de la conspiración», dice. «Y se cree que es porque recibieron discriminaciones en el pasado», termina.
George Soros hablando explícitamente de «Nuevo órden mundial»; la ID2020, fundación no gubernamental que promueve crear y gestionar la identidad digitalde mil millones de personas mediante chips, etc. etc… ¿Esto tampoco son hechos contrastados? ¿no son más que «teorías de la conspiración»?
Claro que hay mucho «conspiparanóico» chiflado, pero eso no os da derecho a los medios de comunicación a meternos a todos a los ciudadanos que pensamos diferente en el mismo saco de tontos sin criterio a todos, como hacéis en este (mediocre) artículo.
Nada que venga de la Basura de Bill Gate es bueno ese mardit0 sucio esta detras del Covid19, desgraciado
O puede que los poderes absolutos que hasta ahora lo han dominado todo no les venga bien que les quiten su poder. Surge un millonario altruista que les estorba y se inventan una conspiración para que nosotros (los borregos que dicen Amén a todo), lo desbanquemos sin ellos tener que mover un dedo. Y esto se me acaba de ocurrir, pero podría divulgarlo y alguien se subiría a mi carro con toda seguridad. Todo nos iría mejor si nos cortáramos los hilos que mueven nuestros pensamientos infundados y creáramos nuestros propios pensamientos.
Lo del chip de control me da la risa. Pero de verdad cree alguien que los corruptos chorizos de las altas esferas lo permitirían? Bill Gates es rico, pero no es Dios. Ya se lo habrían cargado. De verdad os digo que hay novelas buenísimas para leer, y que son más realistas que los cuentos para borregos que nos cuentan. Leamos más literatura de calidad y menos politiqueo rosa.
Ya de entrada resulta bastante inquietante leer un artículo respaldado por psicólogos y/o sociólogos universitarios que dicen tener conocimientos sobre el concepto «teoría de la conspiración». Y resulta inquietante como decía al principio, porque desconocen por completo el origen de dicho concepto. La primera vez que se habló de éste termino cómo tal fue ni más ni menos que en Dallas, después del asesinato de JFK. Un concepto que pertenece a nuestra historia contemporánea y que fué encuñado por aquellos poderes fácticos que, aún habiendo realizado una clara maniobra de ocultación, prefirieron señalar, ridiculizar y denostar
a periodistas, investigadores, abogados y fiscales que intentaron denunciar irregularidades en el proceso de investigación. Además el artículo adolece de un desconocimiento abrumador sobre el concepto cuando cualquier persona un poco abezada en historia puede documentarse fácilmente sobre el origen de muchas teorías de la conspiración y darse cuanta que la mayoría de ellas han estado alentadas, perpetradas y expuestas a la opinión pública por los mismos servicios de inteligencia de un país o gobierno. En algunos casos para hacer creer a la población en «algo» y así tenerla «entretenida» debatiendo sobre ello y en otros casos para ocultar o enmascarar las verdaderas intenciones de un gobierno aún más siniestras que cualquier teoría de la conspiración. Irónicamente el San Benito de «conspirador» se lo colgaron a los que lo denunciaron e investigaron. Los que querían saber la verdad fueron, en definitiva, señalados cuando lo único que clamaban era justicia. Me parece ridículo enfocar un artículo que muestra cifras sobre porcentajes de personas que tienen tendencia a creer o a pensar en teorías de la conspiración. Cualquier gobierno con intención de ocultar «algo» tiene el terreno abonado para manipular y confundir a la poblacion con estas cifras. Solo hay que recordar cómo se destruyó el movimiento contracultural en EEUU para darse cuenta de lo que estoy hablando. Creo que en entornos universitarios o periodísticos no estaría de más documentarse un poco, regresar a las olvidadas bibliotecas, leerse documentos desclasificados por los diferentes gobiernos para hacerse un mapa mental de la situación antes de señalar con el dedo a un grupo de personas que han preferido no creer en la «versión oficial». Y ya para terminar, y a modo de recordatorio, cuantas veces la historia nos ha demostrado que la «versión oficial» ha sido más increíble y ridícula que cualquier teoría de la conspiración.
Muchas gracias por tu comentario , el pais en el año 98 negaba la existencia del club bilderberg…..tambien era conspiracion