Un informe preliminar realizado por tres miembros del Hospital de Barbastro (Huesca) titulado ‘Posible causa de la pandemia por coronavirus: Interferencia inmunológica entre el Polisorbato 80 de la vacuna antigripal adyuvada y el SARS-CoV-2’ circula desde hace días por redes sociales. El artículo fue alojado en Google Drive el pasado 15 de junio por una cuenta llamada ‘Filósofo Antimatemático’ y, en un principio, estaba disponible para cualquier persona que tuviera el enlace.
Muchas de las cuentas o webs que compartieron el documento lo hicieron acompañándolo de teorías antivacunas o conspirativas o, incluso, vinculando la aparición de este informe con el retroceso en la desescalada de varias comarcas de Aragón.
Uno de sus autores reconoce que el documento era «un borrador de uso interno»
En Newtral.es nos hemos puesto en contacto con uno de los autores del documento, Juan Francisco Gastón Añaños, Jefe de Sección de Farmacia Hospitalaria en el Hospital de Barbastro. Gastón dice desconocer que su informe se esté compartiendo junto a argumentos antivacunas.
«Lo que circula es un borrador de uso interno, una versión muy primaria. Y no me gustaría que se utilice para lo que no era. Yo no soy antivacunas» asegura Gastón, que reconoce haber compartido el documento con amigos y compañeros, en busca de colaboración.
El autor cree que la gente está difundiendo su trabajo sin haberlo leído antes. «El título es demasiado técnico y el borrador que se está compartiendo está incompleto. Si no se lee, las conclusiones se pueden malinterpretar. Es un trabajo científico», añade.
Qué dice el documento
La hipótesis del informe se sustenta en que la utilización del polisorbato 80 como adyuvante en las vacunas de la gripe —es decir, como la sustancia que potencia el efecto de estas para producir la respuesta inmunológica en el organismo y generar anticuerpos contra el virus—, produciría un mayor riesgo de fallecimiento en los pacientes de COVID-19 mayores de 65 años.
El polisorbato 80 es un aditivo alimentario que aparece catalogado como E-433. Teniendo en cuenta que la campaña de vacunación contra la gripe comienza en otoño, la hipótesis que sostienen estos responsables del Hospital de Barbastro se sustentaría en la prevalencia de este compuesto en el organismo durante varios meses.
Nos hemos puesto en contacto con Jaime Pérez, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Vacunología (AEV), que desmiente «categóricamente» la información y aclara que en algunas de las CCAA con mayor tasa de muertes por población (Castilla-La Mancha, La Rioja o Navarra), el polisorbato no formaba parte de los excipientes de la vacuna de la gripe. Pérez añade, además, que «no puede haber polisorbato en el cuerpo después de cinco meses. Es absurdo».
Preguntado sobre dicha prevalencia, Gastón reconoce que «no disponía de esa información y por eso no aparecía en el informe». El investigador asegura que ya cuenta con esos datos y que intentará aclararlo.
La muestra escogida «es muy pequeña»
Los investigadores han realizado su hipótesis tras la observación de 20 fallecimientos por COVID-19 registrados en el propio Hospital de Barbastro a 30 de abril (sobre los 100.000 habitantes del sector sanitario al que pertenece el hospital). Al constatar que todos eran mayores de 65 años, observaron que a 17 de ellos se les había administrado la vacuna contra la gripe durante el periodo 2019-2020. El resultado indicaría que el 85% de los fallecidos mayores de 65 años se habían vacunado contra la gripe.
Aún no disponemos del número total de fallecidos por edad del paciente, por lo que se ha escogido una muestra sin conocer la población estadística sobre la que se está realizando la investigación. Según datos recabados por Newtral.es de los diferentes gobiernos autonómicos, el número de fallecidos por COVID-19 o síntomas compatibles con la enfermedad se acercaría a los 20.000 —únicamente teniendo en cuenta los fallecidos en residencias de mayores—.
Aún suponiendo que solamente hubiesen fallecido 20.000 personas de más de 65 años, «la muestra es muy pequeña», tal y como asegura Jaime Pérez, de la AEV. «Es que, además, cuando hablan de la cobertura de la vacunación lo que no tienen en cuenta es que el covid ha afectado más a residencias, no porque las vacunas contengan polisorbato, sino porque es un entorno cerrado y se dan las circunstancias para que el virus se transmita más fácilmente».
Para contrastar su hipótesis, los investigadores compararon su resultado con el análisis de fallecidos en una residencia concreta situada en el otro sector sanitario de la provincia. El documento no indica de qué residencia se trata ni detalla el motivo de su elección para el análisis, solo que esta contaba con 94 internos. Los investigadores constatan que, de los 25 fallecidos por COVID-19, 24 se habían vacunado contra la gripe.
El informe no especifica si los otros 69 internos que permanecían con vida —de los cuales 56 también se habían vacunado contra la gripe— se habían contagiado. Sin embargo, el resultado les sirve como «confirmación de la sospecha inicial».
El documento no es un ‘paper’ científico
La investigadora del CIB-CSIC María Montoya, miembro de la Sociedad Española de Inmunología ha criticado este informe en una publicación de la web del CSIC: «El método científico se basa en hipótesis (…) Cada hipótesis se tiene que comprobar posteriormente para saber si era cierta o no lo era. En el escrito de Gastón Añaños, se plantean una serie de suposiciones que no se comprueban».
Para publicar un artículo científico (comúnmente conocido como ‘paper’) no basta con escribirlo y subirlo a la red, sino que este debe ser validado por la comunidad científica. Para obtener esta aprobación, lo habitual es publicarlo en una revista científica. Un paso que, además, puede dar acceso a becas de investigación.
Una vez remitido a la revista, si el artículo cuenta con la aprobación editorial, el texto es enviado a evaluadores que no forman parte del equipo de la revista. Es lo que se conoce como revisión externa o por pares (‘peer review’ en inglés). Esta revisión garantiza que la calidad del artículo se adecúe al prestigio de la revista; pero también valora que se cumplan determinados aspectos éticos en la investigación, que esta es original y que es válida.
Montoya echa en falta el análisis estadístico de los datos, los criterios de selección de grupos de estudio, la referencia al comité de ética que debería haber revisado el estudio y autorizado que se usen los datos de los pacientes «y un largo etcétera de requisitos para considerarse un estudio científico fiable».
La experta del CSIC critica con dureza un texto que considera «especulativo», ya que no aporta ningún dato experimental que muestre la peligrosidad del polisorbato 80 (…) También podría haber relacionado el color de la etiqueta del medicamento con la enfermedad Covid-19, por poner un ejemplo».
Gastón Añaños, uno de los autores del documento aclara que el suyo «no era un trabajo de divulgación, sino de investigación. En pleno estado de alarma todos queríamos tratar de averiguar lo que estaba pasando». El investigador, que ha actualizado el informe en el que dice llevar trabajando ya dos meses, asegura que va a seguir trabajando en su investigación y que no va a rectificar: «Mi sospecha sobre el polisorbato sigue ahí».
Lo que dice la ciencia de la vacuna de la gripe y el coronavirus
En el informe los investigadores reconocen que hicieron una PCR a una vacuna de la gripe. «Si tu pensamiento es “voy a hacer una PCR a una vacuna de la gripe porque creo que está contaminada con el virus” claramente tu pensamiento es un pensamiento antivacunas» añade el especialista de la AEV, que se pregunta si los investigadores creían que el virus infectó los laboratorios en los que se desarrollaron las vacunas de la gripe más de seis meses antes de que el virus comenzase a circular por España.
Los grupos antivacunas llevan meses difundiendo bulos sobre el coronavirus, tanto sobre las posibles vacunas futuras como sobre el origen del virus. Un bulo viral atribuye la expansión del coronavirus a la vacunación de la gripe cuando, en realidad, otras vacunaciones tienden a estimular nuestras defensas y, en algunos casos, ofrecer algo de inmunidad cruzada.
Fuentes
- Juan Francisco Gastón Añaños, Jefe de Sección de Farmacia Hospitalaria en el Hospital de Barbastro
- Jaime Pérez, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Vacunología
- Uso del condicional en tiempos de COVID, María Montoya (CIB-CSIC), miembro de la Sociedad Española de Inmunología.
- El proceso de publicación de un artículo: autores, revisores externos y editores, Ana M. García y Esteve Fernández
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Ellos mismos dicen que no es un estudio científico, sino una análisis de una correlación que debería investigarse más a fondo. Si ellos tienen razón, el adelanto de la campaña de la gripe a agosto sería una negligencia enorme y la posible causa de más fallecimientos. Incluso si más tarde se ratifica, nuestros gobiernos podrían ser acusados de asesinato. El tema es serio, pues toda las medidas se han tomado en función de una serie de muertes que podrían no estar provocadas por un virus asesino, sino por una combinación de circunstancias provocada involuntariamente (espero) por inocular una vacuna a nuestros ancianos, vacuna que por cierto es diferentes a la que se aplica el personal sanitario o a personas de menos de 65 años.
Lo que hay que hacer es una investigación sin tapujos by todavía no he visto ninguna. En las entrevistas de los científicos nadie a dicho ni «mi» Más claridad.
El término «teoría de la conspiración» es un término acuñado sobre la década de los 60 del siglo pasado. Se llama «Psi Ops» = «Operaciones Psicológicas».
El uso de este término se invento para tratar como «loco» o «desprestigiar» a todo aquel que denuncie o descubra cualquier tipo de «complot», «artimaña oculta» o «conspiración» por parte de los gobiernos.
Un ejemplo. El programa Mk-Ultra de control mental de la CIA (de la que se dedicaba el 6% del presupuesto anual, un pastón, vamos) era tratado como una «teoría de la conspiración» en ese momento hasta que salto el escándalo y ahora es considerado como algo verdadero.
Hasta tuvo que salir el presidente de EE.UU de aquella, Bill Clinton, a pedir disculpas por dicho proyecto inhumano, donde se experimento como auténticas cobayas de laboratio a miles de individuos con torturas de todo tipo, drogas y vete tú a saber que más, para manipular y controlar mentes y voluntades.
Como si una «teoría» no pudiera convertirse en un «hecho» con pruebas y datos y como si en la «Historia Humana» no hubieran existido nunca «conspiraciones».
Claro. Jejjeje. Que se lo digan, por ejemplo, al presidente J.F. Kennedy y a toda su familia que fueron a por ellos literalmente al estilo mafioso, con la tan mal llamada «Maldición de los Kennedy». Claro. Teorías Conspiranoicas. Jejjeje.