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La ciencia no ha encontrado peligro en la radiación del 5G
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La ciencia no ha encontrado peligro en la radiación del 5G

2020 supone el despliegue del 5G. Comunicaciones con más capacidad, multidispositivo y menor ‘retardo’, lo que exigirá más antenas y ha despertado temores. La evidencia científica señala que la exposición esperada a las radiaciones no suponen un peligro.

El futuro despliegue de la red 5G ha obligado a desplazar a algunos canales de televisión de su habitual acomodo en nuestros televisores. Esto ya debería darnos una pista del tipo de ondas (bandas) con las que trabaja, UHF y SHF.

Pero eso no quita para que haya despertado recelos, ya que promete un despliegue nunca conocido de antenas y dispositivos pequeños por todos sitios. Pensada para transportar más datos y una pléyade de mini dispositivos conectados (internet de las cosas), ¿tiene algún peligro el 5G?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) marca desde mediados de los 2000 unas pautas claras respecto a las radiaciones electromagnéticas. Mientras que las legislaciones establecen límites legales de exposición, muy por debajo de la evidencia de posibles daños.

El profesor de radiología de la UCLM Alberto Nájera López lleva años divulgando sobre radiaciones electromagnéticas en Radiando, blog destinado a desmontar mitos sobre la afección a la salud de estos dispositivos.

Cree que con el 5G se están repitiendo los miedos, ya desmontados, a partir del despligue de una nueva tecnología, como ocurrió con las antenas del GSM, el 3G y el 4G después, además del wifi. Y ninguna de esta, con base a estudios epidemiológicos, ha devastado poblaciones pese a su impacto a nivel global.

5G, ¿como todos los móviles en la feria de Albacete?

Como explica en su blog, la abundancia de dispositivos que promete el 5G podría compararse a las grandes concentraciones de móviles en lugares como festivales.

Así que, junto a otros colegas, Nájera decidió estudiar el impacto radiológico de las ferias de Albacete, que concentran hasta 50.000 personas por hora usando sus móviles a la vez y tirando de antenas portátiles desplegadas a pie de ferial por las operadoras.

El resultado se publicó en la revista científica Environmental Research . «Muestran que los niveles de radiación durante la Feria duplican a los registrados una vez terminada. Parecen elevados, pero si nos atenemos a los establecidos por la Comisión Internacional para la Protección ante Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP) quedan entre 10.000 y 100.000 veces por debajo», señala el autor, que además hizo una interpretación de los datos en The Conversation.

El 5G no funcionará como las antenas a pie de feria de Albacete. Una de sus características es que, a diferencia de las células convencionales, que radian en todas direcciones con más o menos intensidad, el 5G ‘busca’ al dispositivo al que se dirige. Manda una señal más dirigida.

Menos potencia necesaria

En una onda electromagnética conviene distinguir varias cosas. Intensidad, potencia y longitud-frecuencia. Esto último es lo que determina que provoquen daño en nuestras células, lo que suele referirse como el mayor peligro. Es decir: que produzcan cáncer.

Como explicamos en el vídeo, entre la antena del Pirulí y una bombilla de casa, es la bombilla encendida la que emitirá con una energía mayor, entendida esta como frecuencia o velocidad a la que vibran sus ondas, aunque tenga muchísima menos potencia por superficie al pie de Torrespaña.

Es la frecuencia de su vibración lo que puede romper las cadenas de ADN de una célula y, por tanto, derivar en un cáncer. Ni las ondas de radio-televisión, ni las del móvil, ni las de la luz vibran suficientemente rápido como para tener este efecto.

Distintas radiaciones ionizantes | M.V.

Sí lo tienen los rayos UVA y UVB del Sol o las consideradas radiaciones ionizantes, como los rayos X o la radiactividad de algunas sustancias, capaces de romper átomos, incluidos los de nuestro cuerpo.

Los organismos reguladores se fijan no sólo en el tipo de radiación (su frecuencia), sino en la potencia (medida en julios o vatios) y la exposición de las personas, que depende de otros elementos, como la proximidad a la fuente de radiación. El Real Decreto 1066/2001 es quien lo regula en España.

A este respecto, tecnologías como el 5G o el la banda del terahercio (quizás, el wifi del futuro), «requieren menos potencia en la fuente emisora (antena)», explica uno de los principales investigadores en esta última tecnología, Josep Miquel Jornet, desde la Northeastern University de Boston (EE.UU.).

De todas formas, no todas las ondas del 5G operarán con la misma energía, como explica a Newtral.es  Noelia Miranda, responsable de Desarrollo Técnico y Formación del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT). Es una novedad el uso de bandas milimétricas en telefonía móvil», precisa.

Pero la última resintonización de canales de TV es prueba de que aún se usan bandas de ondas tradicionalmente ocupadas por tecnologías que durante décadas han demostrado su inocuidad, como la FM, la VHF o la UHF de televisión.

En bandas con mucha más energía, «la propagación de estas ondas es más complicada, se atenúa más rápidamente, por eso compensa mandar la señal exactamente a donde toca, con una tecnología muy direccional», añade Jornet.

Es verdad que eso implica una comunicación constante entre el dispositivo y la base para saber en todo momento dónde está y mandar de forma directa la señal, pero eso ya ocurre con las células de telefonía actual.

Otros trabajos ponen el foco en las altas frecuencias, no tanto en la potencia. Se han observado efectos biológicos en células, nadie afirma que las radiaciones sean inocuas. Pero esos efectos se han encontrado en cultivos a los que se ha expuesto directamente en laboratorio.

¿Y el efecto en la infancia?

Pero la preocupación vuelve a centrarse en grupos teóricamente vulnerables, como la infancia. Entre los últimos trabajos con una muestra de población de España, este trabajo de investigadoras del Instituto de Salud Global (ISGlobal) en Environment International.

Las conclusiones del estudio demuestran que el grado de exposición de los más pequeños a las ondas electromagnéticas –aunque fueran 100% inocuas– es, de por sí, muy bajo en relación a los límites legales. Esto incluyó un análisis de las ondas de teléfonos inalámbricos y móviles, estaciones base de telefonía, rúteres wifi y radio y TV en UHF, como la del 5G.

Descubrieron que no son las ondas del móvil o wifi a las que más nos exponemos. Son las de las antenas de telefonía, por su propia naturaleza. La conclusión de las mediciones fue que el promedio de por persona total fue de 75,5 µW por metro cuadrado.

Esto es muy por debajo del nivel de referencia de 4,5 a 10 W/m2 que determina la Comisión Internacional para la Protección contra Radiación No-Ionizante (ICNIRP).

La tecnología 5G cambia en parte este paradigma, ya que la idea es justamente que no sea una antena de gran potencia la que cubra una amplia área.

No son los móviles ni el wifi, sino las antenas de la calle a lo que más nos exponemos, aunque sin peligro

¿Quiere decir esto que está todo bien y podemos olvidarnos del tema? No. Las investigadora del estudio Laura Ellen Birks. explica que «es necesario seguir evaluando la exposición en la población infantil, ya que el uso de nuevos dispositivos y las fuentes seguramente variarán en los próximos años».

Y justamente por eso se han revisado los valores máximos y se han aumentado los controles desde Inspección de Telecomunicaciones. Ahí se muestra un mapa de todas las antenas de telefonía de España, con datos sobre propiedad, los niveles de potencia emisión y cuánto por debajo del límite legal se encuentra.

Según un informe del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias (COIT), «cabe esperar que los niveles de exposición previsibles no cambien significativamente y, en todo caso, no podrán superar los límites máximos permitidos que garantizan la salud pública respecto a emisiones electromagnéticas».

Sí pudo afectar al pronóstico del tiempo

Uno de los efectos más o menos inesperados del despliegue del 5G es que interfiera con los satélites de observación meteorológica. En un artículo publicado en 2019 en la revista Nature, hicieron modelos según los cuales frecuencias del 5G podrían provocar interferencias en las señales de las masas de vapor de agua en la atmósfera.

La agencia meteorológica de Estados Unidos (NOAA) y la NASA negociaron con la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) la protección de las frecuencias que se utilizan para las observaciones terrestres y atmosféricas, pese a que se adjudicó el primer lote del espectro sin considerar este problema.

Aquello derivó en un tremendo guirigay entre republicanos y demócratas en el seno de la Comisión. El tema se abordó globalmente en una conferencia específica en Egipto.

15 Comentarios

  • de todas formas si para ganar velocidad se necesitan de antenas y dispositivos nadie puede asegurar que no haya truco y como en otros productos haya camuflada una radiación nociva de la que se pase por alto es un tema a debate para dogmatizarlo pronto en pos de un mundo más rápido, acaso el egoísmo humano a veces no protegido lo suficiente a las personas, si las armas se venden para protección pero mata inocentes y nos ponemos u a venda en los ojos.

  • Lo que pasa en muchas ocasiones se utiliza como palabra y caen en la misma trampa dogmática que la religión, sus defensores se enojan y se vuelven un poco agresivos y hay que recordarles que la ciencia es un campo abierto y lo que hoy es real mañana es una teoría, el cambio climático y otros peligros medioambientales están producido por la ciencia aplicada a la industria y la ciencia actual es tan voraz como esa y quien sabe si por un mundo mejor y más veloz no hay radiaciones nocivas en el caldo, la ciencia está bien pero debe ser un bien común limpio y barato no un negocio para multinacionales y de eso la humanidad ya tiene experiencia con muchos científicos vendidos, luego los lobings se encargan de dar salida defendiendo el producto, porque?

  • Estimados, deben tener mucho cuidado con sus comentario puesto que las consecuencias de sus actos en esta ocasión van a ser muy graves. Este artículo menciona que la ciencia no ha encontrado peligro en el 5G, pero esto es falso. La verdad es que la ciencia no ha podido demostrar su seguridad, y por este mismo motivo, en países como el mío, Suiza, se ha detenido inmediatamente con las instalaciones de las torres. No creo que la persona que ha escrito este artículo tenga más conocimientos que nuestro comité de científicos expertos. Si al terminar las investigaciones se demuestra su daño, mayor al de las otras radiaciones de este tipo el 5G será considerado un delito de salud pública por parte del gobierno a los ciudadanos. Recomiendo a todas las personas que investiguen antes de que censuren todo lo relacionado. Ahora mismo en internet únicamente permiten información a favor del 5G, como en una dictadura mundial, donde existe “una única verdad” la verdad del régimen. Por tanto si subes testimonios, científicos explicando la peligrosidad, etc, lo eliminan muy rápido. Es muy fácil estar desinformado así, o ponerse del lado del opresor y no defender esta injusticia. Investiguen bien, no hagan comparaciones absurdas con la radiación del sol, son radiaciones completamente diferentes. Un saludo.

  • Perdón pero si quieren ser neutros documentese mejor para poner una afirmación sesgada como el titulo de su informe

    «La ciencia no ha encontrado peligro en la radiación del 5G»

    lo correcto seria

    «La ciencia debe seguir investigando para decidir si las radiaciones 5G son peligrosas o no»

    ya que uds mismos dicen

    «…Se han observado efectos biológicos en células, nadie afirma que las radiaciones sean inocuas. …»

    ES LAMENTABLE SU SESGO ,ya que hay muchos frentes abiertos incluso contra la FCC americana al respecto .. ya que hay muchos estudios como lo adjuntos…

    como es sabido los efectos biológicos de los campos débiles (no térmicos) no se abordan
    adecuadamente en las pautas de exposición existentes basadas solo en los efectos
    térmicos de RF.

    Ahora existe evidencia experimental sólida y teoría de apoyo que
    muestra que los campos débiles, especialmente pero no exclusivamente a bajas
    frecuencias, pueden modificar las concentraciones reactivas de radicales libres y que
    los cambios en la concentración de radicales y la de otras moléculas de señalización,
    como el peróxido de hidrógeno y el calcio, pueden modificar procesos biológicos
    [Batchelor et al., 1993; Bingham, 1996; Timmel y col., 1998; Woodward et al., 2001; De
    Iuliis et al., 2009; Castello et al., 2014; Li y Heroux, 2014; Usselman et al., 2014;
    Barnes y Greenebaum, 2015].

    Los campos magnéticos estáticos y de baja frecuencia han
    mostrado tanto aceleración como inhibición de las tasas de crecimiento de células
    cancerosas en el cultivo [Bingham, 1996; De Iuliis et al., 2009; Castello et al., 2014;
    Li y Heroux, 2014; Gurhan et al., 2020].

    Tanto la aceleración como la inhibición de las tasas de crecimiento del planario [Van Huizen et al., 2019] se han demostrado con campos magnéticos estáticos en el rango de 0.5 a 600 μT (Barnes y Greenebaum, 2020, p.
    1-2).

    Muchos investigadores ya consideran que la RF de teléfonos celulares de
    campo débil (no térmico) es causante de cáncer o un carcinógeno humano de clase 1
    (Carlberg y Hardell 2017; Miller, et al, 2018).

    pero bueno alla uds y su consciencia
    Sergio

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